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Corre las olas eternas Bruce

«No se puede decir qué tan buena es una ola hasta que la montas».

El visionario cineasta de surf Bruce Brown dejó este mundo el domingo por la noche pacíficamente mientras dormía, en Santa Bárbara; dejando una marca hermosa e indeleble.
Tenía 80 años.


Brown nació en San Francisco, California en 1937 y descubrió el surf cuando tenía 10 años después de mudarse a Long Beach con su familia. Fue allí donde se enamoró del deporte y tuvo su primer acercamiento al cine surfero, asistiendo a las proyecciones de las películas de Bud Browne en el teatro local. No fue sino hasta 1955, cuando Brown se estacionó en un submarino de la Armada en Honolulu, que creó su primera película, un cortometraje Super-8.

El primer magnate de tablas de surf; Dale Velzy, le compró su primera cámara de cine de 16 milímetros, la cual usó para rodar el largometraje «Slippery When Wet». La película fue bien recibida en la floreciente escena de películas de surf, en gran parte debido a la divertida y alegre narración que se convertiría en la base y distintivo único de todo el trabajo de Brown.

Él continuaría realizando otras cuatro películas, incluyendo «Surfing Hollow Days», que documenta a Phil Edwards surfeando la primera ola de Pipeline jamás captada en una película, antes de comenzar su más ambicioso proyecto: «The Endless Summer» la que fue filmada con un presupuesto de $50,000 en 1963, protagonizada por Mike Hynson y Robert August quienes se embarcan en un viaje alrededor del mundo en busca de «la ola perfecta». Mientras que «The Endless Summer» puede parecer un simple documental de aventura, la encantadora narración de Brown junto a la historia de búsqueda de perfección y aventura en cada ola, tocarían los espíritus de todos los públicos. La película fue un éxito comercial masivo en su lanzamiento en 1966, y es vista como la película de surf más emblemática de todos los tiempos, inspirando a innumerables surfistas a salir  en busca de su propia ola perfecta.

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Artista John Van Hamersveld diseño el arte para el afiche de la película «The Endless Summer.» (Kirk McKoy / Los Angeles Times)

“The Endless Summer” convirtió el deporte del surf en una pasión colectiva. Las cosas nunca volverían a ser lo mismo gracias a su visión, sinceridad, humildad y deseo de mostrarle al mundo cuán jodidamente divertidas son las olas.
En los años siguientes, Brown trabajó en otros varios proyectos antes de retirarse, incluida la película de motos nominada al Oscar en 1971 «On Any Sunday». Brown no trabajó en otro proyecto cinematográfico hasta 1992 cuando dirigió «The Endless Summer II», una secuela que co-escribió con su hijo Dana.

En sus últimos años, Brown se retiró a un rancho al norte de Santa Bárbara, donde pasó sus días surfeando, manejando motocicletas y compitiendo en autos de carrera.

Recuerdo que la primera vez que vi “The Endless Summer” tenía 11 años… Ese día mi vida y manera de ver el mundo cambió. Supe lo que quería hacer, mi espíritu recordó cómo debe ser la vida, quise  regresar al océano y ser uno su vibra.

Es verdad que hemos perdido un verdadero ícono del surfing, pero estaremos eternamente agradecidos por el hermoso trabajo que Brown nos dejó, el cual continuará inspirando a los surfistas de todo el mundo.

«Muchos de nosotros surfeamos en invierno y verano, pero lo mejor para nosotros sería tener un verano interminable», dijo Brown.

Aloha Spirit.