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El perfeccionismo arruinó mi productividad

La única cosa que hace que los diseñadores o fabricantes sean geniales, es lo mismo que hace que sean las peores personas con las cuales trabajar: el perfeccionismo. Es en parte lo que nos impulsa a crear en primer lugar, no estamos satisfechos con lo que hay allá afuera, así que decidimos hacerlo nosotros mismos.

Nos han enseñado que el perfeccionismo nos hace mejores. Ya que significa que valoramos el trabajo de calidad, que prestamos atención a los detalles y que nos mantenemos en un nivel más alto. Pero el perfeccionismo también puede matar la creatividad y la productividad.

Un perfeccionista tiene expectativas poco realistas (porque ¿quién es realmente perfecto?) Por lo que nunca están satisfechos con su trabajo. Nunca envían, porque nunca sienten que su trabajo está terminado. Esa afirmación en sí misma ya es cuestionable, porque hoy en día nada esta totalmente terminado de cualquier manera. Y entonces la ley de los rendimientos decrecientes entra en escena: piensas demasiado y el trabajo realmente sufre en lugar de mejorar.

Las personas perfeccionistas son personas tristes. Solía estar triste, y solía ser perfeccionista. Creo que todavía soy perfeccionista en el fondo, pero lo que he aprendido con el tiempo es la forma de controlarlo y apagarlo cuando sea necesario.

 

Aprende cómo priorizar

La gran mayoría de perfeccionistas, ahora rechazan esta tendencia.

En la actualidad todo es tan transitorio, todo va tan rápido que ni siquiera tiene sentido poner cantidades extremas de esfuerzo y perfección en alguna cosa.

Debemos hacer un análisis de cuánto tiempo y esfuerzo hemos desperdiciado perfeccionando nuestros proyectos… Vamos a darnos cuenta que de seguro nos impidió hacer el trabajo realmente importante.

Define tus prioridades y concéntrate en ellas. Pon las prioridades menos importantes en su lugar y vuelve a ellas más tarde.

 

Ser estúpido

No podemos ser creativos o productivos cuando nos cuestionamos constantemente a nosotros mismos. De hecho, este tipo de pensamiento puede detenernos antes incluso de comenzar un proyecto.

Algunas preguntas perfeccionistas que probablemente reconocerán:

  • ¿Cómo puedo rentabilizarlo?
  • ¿Cómo puedo escalarlo?
  • ¿Es original?
  • ¿A la gente le gustará?
  • ¿Soy bueno en esto?

Ignora las preguntas y hazlo. Apégate a los conceptos básicos, ignora la persistente duda y sólo empieza a trabajar. Temer al fracaso es una profecía auto cumplida; si piensas que vas a fracasar, probablemente lo harás.

Piensa como un niño. Ellos no cuestionan sus ideas ni se preguntan lo que la gente piensa de ellas. Simplemente hacen lo que quieren hacer. A veces hay consecuencias, pero prefiero enfrentar la consecuencia de fallar que nunca intentarlo. En 20 años me arrepentiré de las cosas que no hice mucho más que de las cosas que hice.

Manteniendo nuestros proyectos estúpidos, los mantendremos simples. Eliminamos la presión y nos permitimos la libertad de hacer lo que queremos hacer.

«Si tu fidelidad al perfeccionismo es demasiado alta, nunca harás nada» – David Foster Wallace

 

Abraza la fluidez

Repite después de mí: No tengo que terminar un proyecto antes de pasar al siguiente.

Abordar el trabajo de forma lineal es condenarte al fracaso. Cuando nos decimos que no podemos pasar a lo siguiente hasta que terminemos con el primero, ponemos una presión innecesaria sobre nosotros mismos. Sentimos que necesitamos empacar nuestro diseño, escritura, un proyecto, o incluso un libro que estemos leyendo, en un lindo empaque con lazo antes de que pasemos a lo siguiente.

Y así nos demoramos en ello, lo pensamos hasta que nos desesperamos, lo dejamos a un lado, lo olvidamos. Entonces sentimos más ansiedad porque no hemos logrado nada en semanas. Pero empezar de nuevo se siente demasiado desalentador.

En lugar de abordar sus proyectos de forma lineal, salta entre trabajos. Si estás en el centro de un proyecto y otra idea te golpea, salta a esa idea. Puedes volver a la primera más tarde. Trabaja en varias cosas al mismo tiempo y te verás en una hermosa carrera de productividad.

Desafortunadamente, no siempre podemos vivir en la felicidad de la creatividad pura y sin responsabilidad. Tiene que ser equilibrado, porque por supuesto tendrás facturas que enviar, trabajos que entregar o informes que redactar.

«La perfección es como perseguir el horizonte. Sigue caminando.»
– Neil Gaiman

 

Solo haz algo – cualquier cosa

Un perfeccionista pasa demasiado tiempo hueveando antes de empezar finalmente el trabajo. Ellos necesitan tener las herramientas adecuadas, el ambiente perfecto, el momento preciso. Ellos temen realmente empezar porque saben lo que está por venir: un doloroso auto análisis y la insatisfacción.

En lugar de convencerte a ti mismo de que necesitas hacer dieciocho horas de investigación antes de comenzar, solo comienza. Siéntate y no te levantes hasta que el espacio en blanco esté lleno.

El perfeccionismo casi se siente como una convicción moral que no puedes traicionar. Pero tan pronto como te liberes de él, te prometo que te encontrarás más creativo, más productivo y sobretodo más feliz.

Y confía en mí, eso no significa perfeccionismo sea completamente malo. Pero si es la razón que te detiene a comenzar o terminar algo, los consejos anteriores pueden ayudarte.

¡Te deseo un productivo fin de semna! (Sí, escribí mal «semana» a propósito)