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Podría ser tiempo de abandonar la oficina.

Con el desarrollo del Internet, los dispositivos móviles y su continua integración en la vida diaria, la sociedad ha trasladado su trabajo de lo físico a lo digital, borrando en el proceso la línea que separaba lo laboral de lo personal. Y con eso, quizás hemos creado un problema único: Estamos atrapados entre las exigencias tradicionales y no tradicionales de una oficina.

Solía ser tan simple… Tu actividad requería herramientas y procesos especiales. Estos se encontraban en tu lugar de trabajo. Por lo tanto, con el fin de producir, te movilizabas de casa a la oficina.

A simple vista, eso debería haber facilitado las cosas. Pero en lugar de ello, las personas empezaron a trabajar más horas dentro de sus espacios de trabajo, sin que esto cambie el ritual de moverse a una oficina designada.

Aquí podemos decir que la amenaza real: el estrés laboral y el personal, podría no venir de los dos estilos de vida que están conectados permanentemente, sino del hecho de que todavía estamos atrapados en algún punto intermedio entre ellos, aferrándonos a las viejas exigencias de que las personas deben estar en una oficina durante 40 horas (O más)… al mismo tiempo que deben estar siempre disponibles para cuando a su jefe se le ocurra pedirles algo.

Para salir de ese punto, tenemos que reconocer que el trabajo, para la mayoría de los adultos modernos, es una parte integral de la vida, y que la conciliación entre lo laboral y personal probablemente puede gestionarse mejor si no se limita a un espacio particular.

Aquí hay tres razones por las que podría ser el momento de abandonar el “Limbo laboral” y acoger una completa flexibilidad:

1. Las oficinas son una pérdida de tiempo y dinero

Aún en la era digital, el aumento en los costos de alquiler y mantenimiento de una oficina física han sido (erróneamente) aceptados como un hecho para la mayoría de las empresas. Sin embargo, pocas personas calculan en sus costos el factor asociado con la pérdida de tiempo.

La mayoría de trabajadores debe viajar un promedio de 45 minutos cada día para llegar a su oficina, tomando en cuenta que situaciones como el tráfico o el clima pueden incrementar este tiempo, teniendo que repetirlo de regreso a casa.

Aquí se incluye además el costo de combustible, neumáticos, pasajes, sumado a la fatiga, ansiedad, estrés y demás cosas que uno puede vivir camino a la oficina.

A esto también se debe agregar (Una vez instalado en el curul) el malestar de los chismes de oficina y la incomodidad de aquellas reuniones personales o grupales que contribuyen a extensas horas de tiempo perdido y reducción de la productividad.

Muchos de estos costos podrían eliminarse o reducirse considerablemente si la gente simplemente trabajara desde casa o viajara distancias más cortas en un formato de trabajo más flexible.

2. Menos oficina significa mayor productividad

A medida que la tecnología me mantiene (casi) siempre conectado y más disponible, he llegado a creer que soy tan productivo trabajando de forma remota, como si trabajara desde una oficina. Y no soy el único que se siente así.

En el estudio realizado por SoftChoice, más del 70 por ciento dijo que dejaría su trabajo actual para irse a una empresa que le ofreciera la oportunidad de trabajar fuera de la oficina con mayor frecuencia, con el 62 por ciento añadiendo que en realidad son más productivos trabajando fuera de la oficina aprovechando los avances en dispositivos móviles y la tecnología en la nube. Otro estudio realizado por la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. sugiere que los trabajadores “remotos” tienden a obtener mejores evaluaciones de rendimiento.

Esta tendencia a la productividad remota también va precedida de la aparición de servicios como Slack, la herramienta para contabilizar el tiempo Toggl, la aplicación multi-plataforma de gestión de espacio de trabajo Evernote y las herramientas de CRM que ofrece Salesforce, las cuales no sólo han ayudado la productividad a distancia, si no que han modernizado los procesos fundamentales de trabajo.

3. La flexibilidad corporativa promueve el equilibrio entre lo personal y laboral

Mientras que la innovación tecnológica ha estimulado un aumento en el flujo del trabajo remoto, los monolitos corporativos también están defendiendo las ideas no tradicionales: estructuras de trabajo que permiten permanecer menos tiempo en la oficina; promoviendo un equilibrio más saludable entre lo laboral y lo personal para sus empleados. Estas empresas tratan a los empleados más como mini-empresas, donde su valor real es su producción.

Las grandes compañías y personalidades mundiales han empezado a prestar atención. Apple, Amazon, GE, Adobe y más, permiten a sus empleados trabajar de forma remota, mientras que Mark Zuckerberg de Facebook se ha convertido en vocero involuntario de las exigencias actuales de trabajo y la importancia de preservar el tiempo de familia.

Otro ejemplo es Netflix, que recientemente creo un gran revuelo cuando anunció la licencia paternal ilimitada y remunerada para su personal. Esto inspiró a algunos sujetos en Silicon Valley a seguir su ejemplo. Este efecto dominó es el resultado natural de las grandes marcas dándose cuenta de que su valor principal no yace en la estructura de sus oficinas; sino en sus trabajadores.

El futuro de las oficinas

Es posible que las oficinas nunca desaparezcan. Después de todo, una cultura corporativa con actividades de trabajo en equipo y retroalimentación puede ayudar a que los empleados se sientan conectados con sus compañeros mientras que comparten los objetivos y valores corporativos. Los espacios de oficina pueden perdurar porque necesitamos un lugar para contar chistes, reír, compartir el almuerzo, hablar de nuestros problemas, o simplemente porque no sabemos realmente qué más hacer.

Finalmente debemos reconocer que los principales procesos siempre han sido alterados por la rápida evolución de la tecnología y que nuestro camino hacia una mayor productividad y mejor calidad de vida personal depende de nuestra capacidad de adaptarnos a un proceso de trabajo más flexible, menos finito. Y eso podría significar dejar la oficina detrás.

“El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento es ahora.”